Esta pregunta es la primera que debemos hacer antes de decir “Internet no me vale de nada”; escucho mucho frases de ese tipo “tengo una página desde hace dos años y no le saco partido, la tengo por tener, por que hay que estar ahí”.
Pensemos… “hay que estar ahí”. ¿Dónde es ahí? ¿dónde es Internet? ¿dónde está mi página entre ese mar de islas, de millones de sitios que forman el ciberespacio? Si ni nosotros somos capaces de contestar a esta pregunta, cómo va a hacerlo nuestro público objetivo.
Hemos de considerar varios aspectos a la hora de evaluar por qué un sitio web no da los resultados esperados:
- ¿Me pueden encontrar? ¿por qué caminos?
- Si llegan a mi sitio miran y se van ¿o se paran a leer? ¿navegan luego por otras páginas de mi sitio? ¿por cuáles?
- ¿Cuanto tiempo pasan en él? ¿repiten?
- ¿Se registran? ¿me escriben?
- Y sobre todo… ¿tengo algo qué ofrecer?
Sin contestar estas preguntas no podemos determinar dónde está el problema. Una página correctamente dotada de contenido y con un manejo adecuado de la promoción puede alcanzar resultados que nunca hubiéramos esperado… todo es cuestión de método.
No olvidemos que nuestro sitio es nuestra segunda oficina, nuestro “yo” en la Red, ¿qué están viendo (si lo ven) nuestros posibles objetivos de nosotros?
